A mí me gustaba ver la luna cuando no tenía gafas, ahora rara vez miro al cielo. Cuando era un joven idiota, o sea un niño, solía mirar fijamente al sol, solía mirarlo hasta que un invisible lente azul regulara la luz del sol y pudiese contemplarlo, era una bola, o al menos eso podía notar tras esa capa azul que me permitía distinguirle de los rayos.
Esa es quizás la razón de que no me extrañe que esté loco pues yo, ya desde pequeño, estaba en las nubes. Siempre he sentido que nunca fui yo realmente, es más, creo que yo soy el usurpador de la vida de Joseph Moreno, creo que yo se la robé, que en un momento de debilidad lo traicioné porque yo sé muy bien que con él estaba ya que mis recuerdos se basan viéndole a él hacer las cosas, pero yo no me veo haciéndolas por lo tanto él no soy yo. También recuerdo que solía jugar con burbujas, éstas me contaban una historia, la historia sobre la creación y destrucción del mundo, o bueno eso siempre me hice creer yo, entre otras cosas como que Dios existe, la inmortalidad del alma y muchas más estupideces con las que suelo confortarme, sin embargo ya no me importa si todo eso no es cierto, creo que lo que importa es que estamos vivos, que nos morimos lentamente (al respirar nos oxigenamos y oxidamos) y eso es lo importante, bueno lo importante es que somos conscientes; por ejemplo lo que más les critico a los creyentes es que ellos nos perturban con preguntas como si somos felices con las cosas y el mundo que tenemos, con las preocupaciones y con nuestra vida, proponen ellos que seamos más pasivos, que nuestra esperanza total en Dios pongamos y nos quedemos esperando que ‘él provee’, en una palabra es lo que propone la biblia: la razón es un pecado; pero que fin tendría eso, eso es algo estúpido ya que ¿si no tuviésemos razón cómo podríamos apreciar esa ‘plenitud’? y además, el argumento es tan contradictorio, para ellos, ya que proponen que el Hombre no es un animal, aunque tenga corazón, cerebro, intestino e instinto, no, ellos dicen que no lo somos, pero según su tesis ¿no es una vida ‘animal’ la que ellos proponen?
No sé desde cuando soy el que ahora, lo que sí sé es que eso es irrelevante, lo que he podido deducir de mí es que soy un maldito ochentero nacido en el 94’. Hay veces que suelo asustarme a mí mismo para sentir la adrenalina, no sé por qué razón le temo a un ser llamado ‘el pollo malo’ (¡Jajaja, qué nombre tan idiota!) y que en esencia es más malo que el ‘diablo’ mismo, con él hago que mi cuerpo se mueva más, que sea un poco más flexible.
Pero volviendo a lo de la visión, lo digo porque desde que descubrí la codificación a dos pases, así miro yo, por ejemplo, cuando algo me es atractivo a la vista, en muchos casos mujeres, vuelvo a mirarlas con el fin de verlas bien y no llevarme a la mente ideas equívocas. No sé cuál es mi obsesión por hacer esto, supongo que inconscientemente no quiero sentirme atraído por ellas, pero es que ellas son tan lindas, tan fascinantes que es imposible no encontrar al menos una que con un lazo invisible, y bastante fuerte, me hagan volver a mirarlas.
Aun recuerdo el día en que edité mi primera imagen, mi excusa medica. Lo hice porque no quería ir a estudiar, me quedó tan bien que dije que era bueno para editar imágenes, luego descubrí que no era muy bueno, sólo era que las cosas se me facilitaban.
Que día me dijeron que mirara fijamente a un cuadro y le viera hasta que éste se moviera, si bien el cuadro es bastante enigmático, todos pueden sospechar que está embrujado, pero las personas que lo vieron y aseguran que sí lo está son personas que esperaban algo ver, por tanto podríamos decir que ante la imposibilidad de ver completamos imágenes y vemos cosas que no son. ¿Será por eso que se ven mejor las cosas cuando no se pueden ver bien ya que las completamos con cosas que son de nuestro gusto? Como dije alguna vez: “Así como la obscuridad hace parecer a una imagen o a un video de mejor calidad, ciertas actitudes pueden hacer parecer a una persona mejor”; otra cosa que nada tiene que ver, pero aun así la digo es: “No creo en el amor verdadero pero aun así lo espero”.
Aun recuerdo el día en que la cabeza me dio vueltas al son de Comfortably Numb y pensé: Pobre de mí, ¿cuán loquito estoy? Ya desde ese día sospechaba qué pasaría conmigo, ya sabía yo cual era mi destino, y finalmente lo vi, lo acepté y me gustó.
Y ahora que tengo una obsesión más, el lenguaje, o el español, se me ha pegado la costumbre de hablar en voz pasiva y me pregunto si estará correcto en vez de decir “¿La encontró?” decir “¿Encontróla?”, ó en vez de decir “Y la buscaron hasta encontrarla” decir “Y buscaronla hasta hallada estar”.
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